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Mi experiencia en quiropractico madrid

By 29 octubre, 2018 No Comments

EXPERIENCIA QUIROPRACTICO MADRID

Os voy a contar mi experiencia quiropractico Madrid: Yo soy una persona fría en lo que se refiere a cuestiones de salud, digamos que soy muy práctica y muy de ver resultados inminentes, lo que significa que la quiropráctica tal y como la ejecuta Jean-Romain me costaba asimilarla y ponerla en práctica.

He vivido toda la vida personal y profesional rodeada de una forma de solucionar los problemas de salud muy al estilo hospitalario, tratamientos quirúrgicos, de medicación desde simples analgésicos a quimio y radioterapias, por lo que, en cuanto he tenido dolores musculares, articulares o similar siempre he recurrido a profesionales que han utilizado tanto técnicas instrumentales de aparataje, (calor,  ondas , radiofrecuencia ,  etc.) como después manipulación con sus manos.

En los últimos años y después de la perdida de personas queridas , mi hija, empezó a encontrarse mal, muy mal, sus afecciones eran de tipo digestivo, que han llegado a impedir asistir a sus clases. Después de muchas pruebas, de muchos médicos, y días sin dormir, nos decidimos a escuchar y hacer algo que una persona muy querida me había recomendado durante mucho tiempo ir a ver a Jean, nuestro QUIROPRACTICO ( CON MAYÚSCULAS) por que la vida de mi hija y la mía ha CAMBIADO ( TAMBIÉN CON MAYÚSCULAS).

Es difícil en un principio entrar en la rutina de los ajustes, pero una vez entras, te das cuenta, de lo beneficioso que es para ti.

Nosotros somos poco expresivas  para hacer comentarios sobre lo bien que esta mi hija, pero hace una vida normal, y lo mejor que hemos conseguido una tranquilidad. Creo que estamos en esa fase de bienestar, de la que no queremos ni hablar para que no se estropee, pero además de ajustar toda nuestra columna, que estaba contracturada, comprimiendo en el caso de mi hija todo el aparato digestivo, hemos conseguido tener unos hábitos correctos y  solo con pensar en Jean, nos acordamos de lo bien que nos sentimos cuando estamos tumbadas en la camilla esperando a que él nos ayude a movilizar nuestro cuerpo.

No es cuestión de un día, ni de dos, ni de una semana, es cuestión de paciencia.

Nosotras después de dos años podemos decir que hemos pasado la fase aguda de nuestra dolencia, pero seguimos necesitando la fase de mantenimiento puntual, y recordatorio del bien que nos hace ajustarnos.

Besos

Pilar