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El parto, nuestro momento

By 10 enero, 2017 No Comments

En muchas ocasiones sucede que un determinado acontecimiento te enciende la bombilla y te hace ver las cosas muy diferentes a como hasta entonces las veías. Es en ese momento cuando sientes una increíble satisfacción por tu gran descubrimiento y la oportunidad que tienes de compartirlo con todos. Eso fue lo que me paso  en un tema tan importante y vital como el momento del parto.

Hasta hace un par de años siempre que pensaba en un parto, visualizaba a una mujer en la camilla del hospital, luces frías y desconocidos sanitarios por todas partes que dirigían como la embarazada tenía que actuar. Aunque el parto era algo bello, al final siempre acababa relacionando ese momento con sufrimiento y como un trance por el que la mujer tenía que pasar para poder, por fin, tener a su hparto-humanizado-esp-376ijo. Por suerte,  llego “ese algo” que me encendió la bombilla.

Fue en verano de 2014 cuando por casualidad vi un reportaje sobre el parto natural. A raíz de ahí, no dejé de indagar sobre el asunto y me di cuenta lo equivocados que, por lo general, estamos en nuestra sociedad con respecto a este tema. Pensamos que la opción más lógica y segura es tener a nuestro bebé en el hospital. Nos abandonamos a las órdenes de los sanitarios y a los protocolos hospitalarios,  permitimos que sean ellos quienes dirijan
algo tan hermoso, tan íntimo  y tan nuestro como es el parto.

Por supuesto. hay embarazos de riesgo o partos que se prevén complicados y que requieren de medicalización. Debemos estar agradecidos a los avances médicos y a los sanitarios por ello. El problema radica cuando se medicalizan por rutina todos los partos con el fin de hacerlos más cortos o evitar dolores.

Está comprobado  que la excesiva medicalización provoca un mayor número de secuelas físicas y emocionales tanto en la madre como en el bebé, éste último también puede ver afectado su desarrollo intelectual posterior.  Las consecuencias de una medicalización del parto innecesariason mayores que los beneficios y es importante que la mujer,  como dueña de su propio cuerpo, las conozca. Entre otras muchas destacamos:

La posición tumbada de la mujer facilita la labor del médico, pero no la de la embarazada ni la del bebe. Además, dicha posición hace que el peso recaiga
sobre un solo punto y favorece los desgarres y la realización de episiotomías.

–  La rotura artificial de la bolsa para acelerar el proceso  impide que el bebé encajé bien al no respetar los tiempos del parto. Este hecho dificulta el alumbramiento.

–  Medicamentos como la anestesia epidural provoca la alteración de algo tan fundamental como el ciclo hormonal. Por otro lado, la administración de  oxitocina artificial hace que el número  y la intensidad de las contracciones aumenten, haciendo más traumático el momento.

–  Las episiotomías injustificadas están a la orden del día. Este corte en la vagina hace que el bebe salga más fácilmente, sin embargo es una cirugía evitable en la mayoría de los casos y una de las situaciones más denunciada por la OMS.

–  Las correas de monitorización del bebe son innecesarias e incluso perjudiciales.

Maniobras como la de Kristeller (empujar la barriga para acelerar la expulsión del bebé) se realiza en uno de cada cuatro partos hospitalarios y la mayoría de las veces sin avisar a la madre y sin su consentimiento. Es una técnica excesivamente traumática y puede provocar graves secuelas tanto a la mujer como al bebé.  Es otra de las situaciones que más preocupa a la OMS.a50dfa_fca2118dac7749edb5132719ba930b49

– La falta de intimidad  provoca que la madre no se sienta cómoda y no exprese sus emociones y sentimientos como realmente le gustaría.

– …

En países europeos como Holanda o Reino Unido, se promueve el  dar a luz en el hogar y tan solo acuden al hospital en caso de posible complicación. Una matrona y posteriormente una doula siguen la evolución de la mujer durante y después del embarazo. Las mujeres que  dan a luz en su casa lo hacen en el ambiente que ellas elijen, en la posición en la que están más cómodas, rodeadas de quien lo desean, haciendo participe a su pareja e hijos.  Todo lo anterior, con la tranquilidad de tener un profesional al lado que le apoya, le guía y respeta el proceso natural del alumbramiento.

Otras mujeres optan por una opción intermedia. Realizan un parto natural en habitaciones acondicionadas para ello en hospitales. Sin embargo, están en un hospital y por lo tanto, cuentan con todos los medios necesarios en caso de complicación grave del parto.

 No podemos obviar el hecho de que este momento es también muy duro e implica  dolores intensos por las contracciones. Pero tal y como dice  la doctora Christine Northrup: “el dolor en la labor del parto es una fuerte señal que dice: “deja de hacer lo que estás haciendo y presta atención”. Te obliga a entrar dentro de ti”.

Por lo tanto, el dolor es un aliado que te guía en cómo respirar, cómo moverte, qué postura adoptar y sacar más fuerzas de las que creías tener para finalmente dar a luz a tu bebé. Son, en definitiva, las señales que envía tu organismo para guiarte. Es la forma de conectar contigo misma, con tu cuerpo y con tu bebé.  La clave está en aceptarlo como parte del proceso y no confundir dolor con sufrimiento. Lo que te puede parecer un obstáculo, en realidad es el camino que te llevará a lo más maravilloso que tiene la humanidad: una nueva vida y con ella, una oportunidad de avanzar, mejorar y crecer como especie.

Rebeca Sánchez

Os dejamos estos interesantes videos relacionados con el tema:

Parto en casa de forma natural.

Corto de Ícia Bollain en el que se denuncia la deshumanización del parto en muchos hospitales: