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Lo que debes saber sobre los antibióticos

By 7 noviembre, 2016 No Comments

Actualmentantibioticos-abuso-farmacia-velazquez-70-tienda-online-comprar-1024x780e hay mucha polémica en relación con los antibióticos: ¿son bueno o malos?, ¿se aconseja o no su uso?, ¿son perjudiciales a la larga?… Son muchas las preguntas que surgen en la población y por ello, consideramos importante aclarar todas las dudas.

Los antibióticos son medicamentos potentes usados para tratar infecciones bacterianas, gracias a ellos desde su descubrimiento, se han conseguido tratar numerosas enfermedades que incluso  llegaban a causar la muerte.

Aunque como cualquier sustancia medicamentosa, también tienen numerosas contraindicaciones, ya que en muchas ocasiones no solo “matan” las bacterias perjudiciales para nuestro organismo, también las que nos son beneficiosas. Pueden crear alergias, retraso en el crecimiento de los niños, problemas gastrointestinales,cardíacos…,  Además, el  uso indiscriminado provoca la resistencia de las bacterias al propio antibiótico, que mutan a bacterias que precisan de antibióticos cada vez más fuertes y potente para combatirlas.

Dicho esto, ¿debemos o no usar antibióticos? Alexander Fleming, descubridor de la penicilina, dijo: “No abusen, porque dejará de funcionar”. Y es que precisamente ese es el problema real: el abuso.  Los antibióticos usados de forma correcta y prescrita bajo el criterio objetivo de un facultativo pueden aportarnos beneficios a nuestra salud en determinadas circunstancias. Sin embargo,  los antibióticos usados de forma inadecuada son perjudiciales. En muchas ocasiones se administran para enfermedades y afecciones que pueden solucionarse con otros métodos, incluso se toman para enfermedades o dolencias  que no cursan con infección bacteriana, situaciones en las que el antibiótico solo causará más daño del que ya nuestro organismo esté padeciendo.

Por otro lado, no solo consumimos antibióticos de manera directa, sin darnos cuentaantibiotico2 lo hacemos de manera indirecta a través de la carne y otros productos de origen animal que consumimos. Diversas investigaciones confirman que a los animales también se les medica en exceso con antibióticos, lo que provoca no solo que llegue a nosotros a través del consumo, también que las bacterias en los animales se vuelvan más resistentes. Estás, además, se diseminan a través de los excrementos que contaminan el campo y el agua, a través del aire, las moscas e incluso los trabajadores de las granjas.

¿Y qué hacemos? ¿Cómo actuar? Para empezar cuidar nuestro estilo de vida: nutrirnos y beber de forma correcta, tomar carne y, en general, productos animales de forma moderada y de ganaderías que no usen antibiótico en la cría de sus animales. Realizar ejercicio físico, mantener una higiene, postural adecuada, eliminar los hábitos nocivos de nuestra vida, aprender técnicas que nos ayuden a manejar nuestras situaciones de estrés y otros aspectos que nos generen malestar, acudir al quiropráctico para mantener una columna y sistema nervioso sano, hacerse revisiones periódicas de salud… Un organismo sano posee un sistema inmunológico más fuerte que nos defenderá mejor de las agresiones bacterianas.

La educación para la salud es otro de los pilares fundamentales, un pilar en el que también entra en juego las autoridades, ya que ellos también tienen parte de la responsabilidad de que los ciudadanos seamos más consciente de la importancia que tiene la prevención, así como de adquirir los conocimientos básicos para saber manejar ciertos síntomas o situaciones que afecten a nuestro estado de salud. El conocimiento es poder, y el conocimiento sobre salud nos dará más herramientas para cuidar de ella.

Y para finalizar, si nos prescriben un antibiótico debemos pedir información. Tenemos el derecho a tener todos los datos necesarios sobre qué nos pasa, las causas, las alternativas…

Y por supuesto como ciudadanos, debemos exigir y reivindicar una cría de animales con resultados saludables para el ser humano, esto incluye, además del no uso de antibióticos salvo en caso realmente necesarios, unas condiciones de vida del animal dignas, en espacios abiertos y de forma extensiva,  para evitarles el estrés, la ansiedad y sobre todo, porque ellos también se merecen vivir en unas condiciones dignas y de bienestar.

Rebeca Sánchez