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Controlando las emociones, controlaremos mejor nuestra salud.

By 21 noviembre, 2016 No Comments

Todos conocemos personas que se “guardan” todo y muy pocas veces muestran sus emociones. Quizás nosotros mismos lo hacemos en ocasiones. El problema es que cuando las emociones negativas no se expresan, ese resentimiento o malestar se va acumulando y en un momento u otro, tarde o temprano, nuestra salud lo refleja.

Nuestro estado anímico afecta directamente a nuestro estado físico. Por eso debemos intentar canalizar nuestras emociones.

Puede suceder que nuestras emociones  se conviertan en enfermedad, pero también un control de las mismas puede recuperarnos cuando nuestra salud se vea amenazada o suframos  algún accidente.

 El día a día de esta sociedad , con las prisas del trabajo, el estrés, los problemas cotidianos, haceshutterstock_40722481e que continuamente tengamos sensaciones negativas, de agobio, tristeza, impotencia, ira….hasta tal punto son comunes en nuestra vida que creemos que es algo normal con lo que tenemos que convivir, y es cierto que aparecerán en diferentes etapas, el problema es que no sabemos canalizarlas y se nos van acumulando poco a poco.

Todas estas emociones son difíciles de controlar, pero es mas fácil si logramos manifestaras.Puede ser que la mejor forma de liberar esa emoción sea hablar de ello, o en ocasiones lo que más ayuda es escribir, salir a correr y desahogarse, o gritar

¿Qué efectos tienen las emociones sobre el organismo?

Podemos identificar algunas emociones perjudiciales: la alegría desbordada, la ira, el miedo, la ansiedad, la melancolía, la tristeza y el autoritarismo. Con el tiempo, los extremos en estas emociones causan estragos en nuestro cuerpo.

Cuando una persona  experimenta conflictos internos, preocupaciones o situaciones emocionales que no ha podido resolver, es posible que algunos órganos en particular comiencen a expresar ciertas consecuencias negativas.

Pensamos que las consecuencias nos pueden llevar a la depresión o a una crisis de ansiedad, pero no pensamos en nuestro organismos.

Todas estas emocionf40ffa481ec984383260c4b0a6f0_h450_w598_m2_q90_clgjujrdfes ayudan a segregar una serie de sustancias químicas que  van dañando diferentes órganos, y esto nos pasa desapercibido

Poco a poco nuestro sistema nervioso también se ve alterado y se producen cambios importantes a nivel de nuestra columna, y en general en todo nuestro aparato musculo-esquelético. Nuestro sistema nervioso es que controla todos los demás,y al alterarlo interferimos en las funciones del  hipotálamo y la hipófisis que son los encargados de segregar ciertas sustancias que pueden regular o alteran nuestro organismo dependiendo de la cantidad que produzcan

En definitiva esta percepción magnificada de nuestros problemas puede afectar a cualquier órgano de nuestro cuerpo.

 ¿SABIAS QUE?

– Un exceso de ira daña el hígado.
– Un exceso de miedo daña a los riñones y la vejiga.
– Un exceso de alegría, la híper excitación, daña el corazón y el intestino delgado.
– Un exceso de tristeza daña los pulmones.
– Un exceso de ansiedad perjudica el estómago, el bazo y el páncreas.
– Un exceso de dominio y autoridad sobre las demás personas desequilibran el intestino grueso.

¿Qué podemos hacer?

En cuanto al control de las emociones, existen algunas actividades que pueden resultar muy útiles para relajar el cuerpo y la mente, tales como la práctica de meditación, los ejercicios de respiración, el taichí y el yoga, por ejemplo. Y cuidados de nuestra columna y sistema nervioso (la quiropráctica), que facilita su restablecimiento y su óptimo funcionamiento.

Los cambios no se producen de la noche a la mañana, pero con tiempo y esfuerzo te puedes convertir en una persona más tranquila y, en consecuencia, descubrirás que tu salud va mejorando. Las emociones y los pensamdepositphotos_16937699_original-562x421ientos negativos activan la respuesta al estrés y suprimen el sistema inmunológico. El pensamiento positivo, por el contrario, “apaga” el estrés y estimula las defensas. Aprendiendo a comprender y dominar tus emociones y tus pensamientos tendrás un mayor control sobre tu propia vida y tu salud, sin dudas, te lo agradecerá.

Para finalizar, ¿sientes que algunas de las emociones que experimentas pueden estar causándote daño? ¿Por qué no intentar hacer un cambio? ¿Por qué no buscar actividades que nos ayuden a lograr una mayor serenidad y paz interior? Recuerda que se trata de que experimentes tú mismo los beneficios de un cambio en tu vida.

 Realmente no tienes nada que perder y, potencialmente, mucho que ganar.